Seguridad
Vas a guardar aquí las llaves de todo. Nos lo tomamos en serio.
La hemos construido pensando en el peor día: alguien entra donde no debe. Queremos que pueda hacer muy poco y que todo lo que haga quede escrito.
Solo mira
No ejecuta nada en tus servidores ni en tus proveedores. Lee, compara y te avisa. Si algún día hace falta actuar, lo haces tú.
Doble factor, sí o sí
Para todo el mundo y desde el primer día. No hay forma de saltárselo, tampoco para el dueño de la cuenta.
Ver una clave cuesta un paso más
Nunca aparecen en un listado. Para verla te volvemos a pedir el segundo factor, se oculta sola a los pocos segundos y queda apuntado quién la vio.
Un registro que no se puede retocar
Cada cambio queda en un registro firmado, encadenado al anterior. Si alguien borra o modifica una línea se nota, y puedes comprobarlo tú mismo desde fuera.
Cada equipo en su caja
La separación entre equipos la impone la base de datos. Un fallo en el código no basta para ver lo de otro.
Los permisos justos
Cuando nos conectamos a un proveedor, pedimos acceso de solo lectura siempre que lo ofrezca. Con tus servidores, ni eso: solo leemos el informe que ellos mismos dejan.
Lejos de lo que vigila
Atalaya no vive en tus servidores ni con tu proveedor. Y si la que se cae es ella, un servicio externo te avisa.
Las copias, cifradas y probadas
Hacemos copia a diario, cifrada, y cada semana restauramos una para comprobar que de verdad sirve.
¿Quieres el detalle técnico?
Escríbenos y te contamos cómo está hecho por dentro. Preferimos que preguntes antes de confiarnos nada.